miércoles, 12 de octubre de 2011

“Hoy es un buen día para que recuerdes cómo la inocencia resplandecía en tu rostro cuando eras niño y sonreías.
Deseo que surja de nuevo aquel niño que fuiste, porque aunque te han sucedido muchas experiencias desde entonces y ya no puedes ver a aquel niño en el espejo, tu alma conserva la misma pureza que te fue dada cuando naciste.
Soy tu Ángel de la Guarda y estoy a tu lado desde el mismo instante en que viniste al mundo, en aquel momento llegué a ti con la misión de iluminarte y protegerte todos los días de tu vida.
Siempre, mi gran amado, ha caminado contigo acompañándote en cada paso y durante años he intentado llamar tu atención de diversas maneras. En los momentos difíciles, cuando las lágrimas te recorrían las mejillas y la tristeza te invadía el corazón, yo he estado aquí esperando que escucharas mi llamada.
Hoy la felicidad me embarga al sentir tu tierna acogida.
Voz de ángel.”
(Diario de un Ángel, de  Pere Pascuet i Nuria López)

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